Imprimir

Agenda Cubana del Mes
sem L M M J V S D
31
28
29
30
31
01
02
03
32
04
05
06
07
08
09
10
33
11
12
13
14
15
16
17
34
18
19
20
21
22
23
24
35
25
26
27
28
29
30
31

Desarrollo del deporte en Cuba

En las primeras décadas del siglo XX en Cuba, sólo unos pocos deportistas, además de los jugadores de béisbol, brillaron en los escenarios internacionales. Pueden mencionarse al boxeador Eligio Sardiñas (Kid Chocolate), al esgrimista Ramón Fonst, y al ajedrecista José Raúl Capablanca como los pocos casos de cubanos que obtuvieron títulos internacionales en sus respectivas disciplinas. Estos pocos nombres demuestran que en esos años no se desarrolló en el país ningún movimiento masivo que propiciara una continuidad favorable de los resultados en los compromisos atléticos.

Casi todos estos campeones lograron sus triunfos sólo por un talento inmenso y un amor total al deporte, pues generalmente provenían de hogares humildes y nunca tuvieron la posibilidad de costear un buen entrenamiento.

Tanto el béisbol como el boxeo en Cuba, que eran los deportes relativamente más desarrollados, constituían cantera para los traficantes del deporte. Las grandes masas no tenían acceso a la actividad deportiva que se practicaba en los terrenos de los clubes exclusivos de la burguesía. No se promocionaba el deporte, pero se estimulaban el juego, las carreras de caballo, de perros, el billar, la bolita, la lotería, la ruleta, y otros vicios.

Tras los radicales cambios políticos y sociales ocurridos en 1959, esta situación varió ostensiblemente a partir de la fundación, el 23 de febrero de 1961, del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), que proveyó a los competidores de la infraestructura y el apoyo requerido para lograr los éxitos de los años más recientes.

Se erradicó el profesionalismo en 1962; se creó una Industria Deportiva en 1965 y se edificaron instalaciones para que en toda la geografía del archipiélago cubano los interesados practicaran la modalidad de su gusto. En ese sentido, cabe nombrar el Plan Montaña, que consistió en construir estadios en zonas tan agrestes como los macizos de la Sierra Maestra, en el extremo oriental; del Escambray, en el central; y de la Sierra de los Órganos, en el occidental.

Se fundó el Instituto de Medicina Deportiva, la industria de implementos deportivos y fueron miles los maestros capacitados para extender la educación física a todas las escuelas del país. Se establecieron las áreas deportivas y los programas para diversos niveles de enseñanza.

En el año 1959 solo existían 609 profesores de educación física y deportes lo que representaba a 1 por cada 100 000 habitantes. En la actualidad contamos con mas de 39 000 profesores lo que equivale a 1 por cada 342 habitantes. Junto a ellos, han recibido sus títulos de universitarios numerosos profesionales extranjeros fundamentalmente de América Latina y África, como parte de una política de colaboración que ha priorizado el aporte a las naciones menos desarrolladas.

Hoy contamos con 11523 instalaciones deportivas distribuidas a lo largo de todo el país, cifra muy superior a las 951 existentes antes de 1959.

La Educación Física se imparte con carácter obligatorio en todos los niveles de enseñanza e incluye programas que promueven talentos en varios deportes, además de potenciar valores éticos y morales relacionados con el espíritu de solidaridad y de fidelidad a la camiseta que se defiende.

De unos 15 mil deportistas en 1959, Cuba pasó a entrenar a más de medio millón de sus habitantes en la práctica de alguna disciplina deportiva en 1995. Muchos de los campeones de hoy comenzaron su trayectoria en las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), en las cuales mostraron su talento y se les introdujo en el llamado Mundo del alto rendimiento apoyándose en los servicios de la Medicina Deportiva.

En Cuba la enseñanza de las disciplinas deportivas competitivas es gratuita, convirtiéndose en un hecho la frase: el deporte, un derecho del pueblo. El bicampeón olímpico de Montreal '76, Alberto Juantorena; el doble recordista mundial de salto alto, Javier Sotomayor, o el cuatro veces campeón del orbe en salto de longitud, Iván Pedroso, pasaron por esos centros de enseñanza donde se combinan estudios generales y deporte.

La necesidad de entrenadores, especialistas y profesores de Educación Física y deportes fue el hilo conductor para poner en practica un programa de superación que exigió centros especializados.

Así surge primeramente la Escuela de Profesores de Educación Física y luego el Instituto Superior de Cultura Física, el que en estos momentos cuenta con una red de facultades y filiales encargadas de la formación y capacitación de los recursos humanos, las investigaciones aplicadas y servicios de extensión universitaria.